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El empujón definitivo hacia La Mancha

Otras circunstancias, originadas durante el franquismo, supusieron el empujón definitivo para que durante la Transición la provincia de Albacete se sumara a la iniciativa autonómica castellano-manchega. Así lo expresa el entonces presidente del ente preautonómico murciano, Antonio Pérez Crespo:
 
«Este alejamiento de Albacete de la región de Murcia es fruto de la desacertada política que se ha seguido con la provincia hermana. Parece que aquí todo se reducía a traer la sala de lo Civil y de lo Contencioso de la Audiencia Territorial y que se negaban a concederle una Facultad de nuestra Universidad. Yo creo que si la política murciana -y no culpo a la política actual ni a la inmediata- desde que Albacete existe como provincia, hubiese sido llevada con más habilidad por los políticos murcianos, existirían bases suficientes para que Albacete, que históricamente es parte del reino de Murcia, se sintiese plenamente identificada con nosotros».

 

La Audiencia Territorial

Con la nueva configuración territorial del Estado diseñado por la Constitución de 1978, se preveía una adaptación de la planta judicial al nuevo modelo autonómico, creando los llamados Tribunales Superiores de Justicia.

Albacete había sido sede de la Audiencia Territorial y del Colegio Notarial de los que dependían las provincias de Murcia y Albacete, por lo que esta ciudad estaba llamada, sin ninguna duda, para tener un papel capital en la estructura de la Administración judicial murciana, como otras ciudades que, sin ser capital autonómica, son sedes de los TSJ de sus respectivas Comunidades (La Coruña, Bilbao, Burgos, Cáceres, Granada y Las Palmas de Gran Canaria). Y era tal esta vocación, que, de hecho, Albacete es hoy sede del TSJ de Castilla-La Mancha.

Sin embargo, la falta de visión de futuro de los representantes políticos que participaron en la génesis de la Comunidad Murciana, sumado a espurios intereses de algún despacho de abogados ubicado en la capital murciana, llegó a plantear como innegociable el que la sede de este Tribunal debería estar en la ciudad de Murcia, elemento que resultaba del todo inaceptable, como es natural, entre los juristas albaceteños y la sociedad de dicha ciudad.

Poco hubiese costado a estos políticos, si hubiesen tenido una visión real de la sociedad a la que estaban representando, que Albacete hubiese sido sede de todos los organismos judiciales regionales de esa frustrada Comunidad Murciana biprovincial.

¿Qué sucedió? Pues fue algo tan absurdo como muchos capítulos de nuestra historia. Dos hermanos abogados, dueños de un afamado bufete de la capital murciana, fueron los “encargados” de negociar este asunto; y entre sus prioridades más importantes figuraba, evidentemente, el potencial aumento de facturación que iba a suponer el tener en sus inmediaciones una sede judicial que vería los asuntos más sustanciosos en cuanto a la aplicación de la tarifa de honorarios.

 
La Universidad

La provincia de Albacete formaba parte del distrito universitario de Murcia y había solicitado de esta Universidad, no sólo la descentralización de algunas escuelas universitarias, sino también la creación de facultades de Veterinaria y Derecho en la capital albacetense . El 1 de julio de 1979, el periódico «Crónica de Albacete», tras manifestarse contrarios a la regionalización, publica un editorial en el que aborda una cuestión de gran trascendencia:
 
«Hace tiempo, en uno de esos períodos en el que el tema de la Universidad absorbe la atención, advertíamos de las consecuencias negativas que podría tener nuestra adscripción a Castilla-La Mancha a la hora de solicitar las Facultades universitarias que Albacete necesita y exige de la cabeza del distrito (Murcia), que es y seguirá siendo durante mucho tiempo. Los hechos han confirmado aquella premonición que no era sino el resultado de una contemplación serena de las circunstancias y de la lógica. La Junta de Gobierno de la Universidad de Murcia ha negado a Albacete las Facultades de Veterinaria y Derecho que tenía solicitadas, argumentando dos aspectos fundamentales: que Albacete, como provincia disidente de la región murciana, debe pedirlas a la futura, incierta, extraña -diseminada entre cuatro o cinco provincias- y en todo caso intangible Universidad de La Mancha, y que no hay razón para la de Derecho, porque la Facultad de Murcia no está saturada. Con la primera de las razones sobraba, porque es bastante y, como ahora se dice con abuso, coherente. La segunda razón estaba de más, porque no hacía falta, y además porque no es el objetivo que la Facultad de Murcia se sature, sino que Albacete disponga de la suya. [...] El primer fruto de la regionalización ya lo hemos recogido. Nos quedamos, de momento, sin unas Facultades universitarias que, de no estar embarcados en la romántica historia de La Mancha, seguramente tendríamos en seguida, aunque la Facultad de Murcia siguiera sin saturarse. Y todo por el “ente”, que es como, por ahora, se llama a la situación preautonómica de la región Castilla-La Mancha. Excelente denominación, voluntariamente impuesta en su día por el Ministerio para las Regiones. Por una parte quiere decir “lo que existe o puede existir”; por otra, “sujeto ridículo”. Con las salvedades gramaticales, creemos que se acertó en la segunda versión del vocablo».

La sociedad civil albacetense se mostró molesta por esta actitud de la Universidad murciana.

Matilde Massiá, presidenta de la Asociación de Amas de Casa, dijo que si Albacete tenía que irse a Murcia por la Universidad «hace más de 100 años que pertenecemos a ella cuando Murcia no ha permitido nada a Albacete e incluso a los alumnos los ha tratado mal en sus Facultades, considerándolos casi alumnos libres. Por esta razón las carreras se han tenido que estudiar en Madrid y Valencia. En todo caso Murcia intentó quitarnos la Audiencia Territorial y las Facultades no nos las dará seguramente». En la misma línea, el escritor José Serna, en relación con esta cuestión, afirmaba que «si hay que conseguir algo pidiéndolo como limosna, es preferible no hacerlo».

David González Hernández, presidente de la Comisión Gestora de la Asociación de Padres de Alumnos de Instituto de Enseñanza Media, cree que «para que se cree la Universidad de La Mancha tenemos que ser región y pasarían no menos de 4 ó 5 años; y mientras Ciudad Real y Cuenca tienen colegios universitarios, Albacete, no. Tenemos que ser realistas. Hay quien no puede económicamente ir a Murcia y cada año salen de Albacete 800 estudiantes».
 

         

 

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Actualización: 03/07/2006