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LA VERDAD, 22 DE MAYO DE 2003
La Región cuenta con uno de los sistemas electorales menos proporcionales de toda España

JULIÁN MOLLEJO/MURCIA

El voto de un murciano no valdrá lo mismo que el de un yeclano en las elecciones autonómicas del próximo domingo. De hecho, un voto en la circunscripción del Altiplano (Yecla y Jumilla) vale el doble que otro en la circunscripción de Murcia (formada por las comarcas de la Huerta de Murcia, Vega Alta y Media y Valle de Ricote, 19 municipios en total).

Esta peculiaridad tan poco democrática es fruto del sistema electoral implantado en la Región de Murcia en 1987, y que es uno de los más desproporcionales de todas las comunidades autónomas españolas.

Según los resultados cosechados en los últimos comicios regionales, celebrados en junio de 1999, son precisos unos 10.000 votos de media para obtener un diputado en la Asamblea, aunque la cifra exacta varía mucho de unas circunscripciones a otras. El último de los tres diputados en juego en la circunscripción número 5, la del Altiplano, se le atribuyó al PP con un resto de 6.899 votos, mientras que para conseguir un diputado en el distrito electoral número 3, el de Murcia, fue preciso al menos lograr 12.817, casi el doble.

El diferente valor de los votos es consecuencia del reparto del territorio regional en cinco circunscripciones electorales y de la aplicación de la ley D'Hondt para traducir en escaños el número de votos conseguido por cada partido en cada distrito.

La única alusión que el coordinador regional de IU, Gaspar Llamazares, hizo de la Región en el mitin que ofreció en Murcia el pasado lunes fue para denostar la existencia de las cinco circunscripciones electorales, ya que esta división suele perjudicar a los partidos más pequeños y con menos implantación regional. Con este sistema, la coalición rojiverde obtuvo en las elecciones autonómicas de 1999 un solo diputado. Si no hubiera habido cinco distritos electorales sino una circunscripción única en toda la Región, IU habría conseguido con los mismos votos 3 diputados. De ahí las declaraciones de Llamazares en Murcia y las continuas exigencias de la coalición para modificar la ley electoral regional.

El establecimiento de varias circunscripciones no es lo habitual entre las comunidades autónomas uniprovinciales, y Murcia además es la que mayor número de distritos posee. Sólo Asturias (3 circunscripciones) y Baleares (4), dividen su territorio en áreas para la elección de sus parlamentarios. El resto (Cantabria, Madrid, Navarra y La Rioja) se rigen por el distrito único para toda la provincia.

La introducción de las circunscripciones obedecía al interés de garantizar la representación en la Asamblea de diversas zonas, pero el establecimiento de áreas electorales tan pequeñas (en las circunscripciones del Noroeste y el Altiplano se eligen 4 y 3 diputados) ha mermado la proporcionalidad del sistema electoral murciano, según el profesor de Sociología de la Universidad de Murcia, Juan José García Escribano.

El índice de desproporcionalidad de las elecciones autonómicas en Murcia es de los más elevados de España, según García Escribano, lo que significa que no hay una relación igualitaria entre el porcentaje de escaños y votos obtenido por un partido político.

El índice de desproporcionalidad aplicado a las circunscripciones señala que el nivel más alto se da en el distrito más pequeño, el del Altiplano, y la mayor proporcionalidad está en el distrito más grande, el de Murcia. De hecho, IU obtuvo en 1999 en el Altiplano el 13,2% de los votos pero no le sirvió para nada porque no logró escaño. Sí lo obtuvo, en cambio, en la circunscripción de Murcia con el 6,4% de la papeletas.

Un sistema pactado por UCD y PSOE para impedir el ascenso cantonal

J. M. A./MURCIA

Las características del sistema electoral murciano que marcará el próximo domingo la renovación de la Asamblea Regional y la elección posterior del presidente de la Comunidad Autónoma responden a los intereses políticos y partidistas que poseían a mediados de los años ochenta el PSOE y UCD, los dos partidos mayoritarios en aquella época y que negociaron y elaboraron la Ley Electoral de la Región de Murcia.

Según recuerda el profesor Juan José García Escribano, que participó en la aprobación de la ley electoral desde las filas socialistas, Alianza Popular y el Partido Comunista defendieron el establecimiento de una circunscripción única (el PP la rechaza ahora) por considerarla más proporcional a la voluntad de los electores, mientras que el PSOE y UCD optaron por cinco distritos electorales, lo cual penaliza a los partidos pequeños, con el argumento de que así se aseguraba la representación de las diversas comarcas en la Asamblea.

Con el fin de excluir o dificultar la presencia del Partido Cantonal en la Asamblea Regional, se fijó una barrera legal del 5% de votos obtenidos en toda la Región como mínimo para alcanzar representación parlamentaria, lo que impide al Parlamento a partidos con escasa implantación regional. En otras regiones esta limitación es sólo del 3% y aplicable en cada distrito, no en todo el territorio.

Juan José García Escribano, profesor de Sociología y autor de trabajos sobre el sistema electoral murciano que él contribuyó a implantar durante su etapa de político, reconoce que «los partidos pequeños y medianos lo tienen más difícil», debido a los efectos conjugados de la división de la Región en cinco circunscripciones electorales, al establecimiento de un mínimo del 5% de votos obtenido en toda la Región para entrar en el reparto de escaños y a la aplicación de la ley D'Hondt, que suele penalizar a los partidos pequeños si las circunscripciones no son muy grandes."
 

 



 

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